Querido destino:
Estoy segura que esto es un absurdo pero aun así te lo diré.
¿Por qué rayos te empeñas en poner en mi camino gente tan mediocre? O peor aún,
¿por qué pones en mi camino la mejor persona, esa que siempre he idealizado
para que solo quiera estar de paseo por aquí? Sabes, es como poner al frente de
un niño un dulce y comérselo. Eso es cruel, ese niño deseaba ese dulce y se lo mostraste
y te lo comiste en frente de él. ¿Por qué siempre quieres ser el antagonista? ¿Por
qué nunca puedes jugar a mi favor? ¿Qué te hice para que seas tan cruel
conmigo? ¿Acaso no sabes cuantas lágrimas he derramado por tu culpa? ¿Acaso
eres de piedra? No es fácil vivir esta agonía día a día, no es fácil dormir y
levantarse sufriendo por la misma cosa. ¿Acaso esto me espera el resto de esta
vida? Esta maldita vida no es una clase en la que me puedo dar de baja ¿sabías?
Es patético, es horrible sentirse mal hasta conmigo misma solo porque tú,
maldito destino, quieres jugar mal. Es muy cruel y hace mucho daño el hecho de
que no soporto ni quién soy, ni que hago, ni tan siquiera que seré. Duele no
poder convivir conmigo misma, duele no poder ser feliz. Duele mucho que ni mis
propias decisiones me hagan sentir orgullosa. Maldito destino si es que tienes
un poco de decencia al menos haz algo bueno por mí.
Susane López ©

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