Maldito cuarto del
placer
Entre cuatro paredes con olor a cigarrillo y sabanas baratas
soy eternamente tuya, tú mayor deseo... pero, ¿por qué ha de ser tan difícil
que me valores fuera de ahí? ¿Por qué si te deslizas entre mis dedos susurrando
mi nombre al oído no puedes gritarlo al mundo entero? No tienes idea el mar de lágrimas
que se derrama sobre mi interior mientras me dices que eres mío. Te llevas en
cada frase, cada beso, cada caricia parte de mi ser. No tienes idea de cuánto
tengo que decirle a mi ser que todo esto es una mentira. Que tu deseo solo es
carnal. Que cada vez que mencionas mi nombre es solo por intentar llegar a nuestro
interior. El placer de dormir a tu lado
mientras me abrazas siempre será solo por unas horas. Y pensar que siempre te
he recordado; pensar que siempre me buscas solo por cuestión de tu dichosa
costumbre de desahogo. Pensar que soy muy débil ante ti, ante tus deseos y a
tus besos. Pensar que no puedo luchar con esa mala broma de hacer de mi lo que
te dé la gana. Maldito dominio, maldito
control que es más fuerte que yo. Yo tu sumisa por obligación. Yo siempre tuya
por amor. Y tú siempre mío por... pobres sabanas baratas que siempre son
testigos de esta agridulce satisfacción. Que habilidad la tuya de conocer cada extremo de
mi cuerpo, de dominarme a tu manera y de demostrarme que siempre seré solo tu
pasajera. Años de placer, años de
conocer, años de descubrir y aun así nunca seré la elegida dentro de tu
corazón.
Susane López ©
27-12-13

