Llevo
semanas tratando de pensar cómo sería mi reflexión de este año. La pasada fue
bastante esperanzadora a pesar de las situaciones a las que me enfrenté el
pasado año. 365 días pasaron y 365 días de nuevas oportunidades ya están a la
vuelta de la esquina. Sin duda alguna en general este fue un buen año. Muchas
oportunidades, muchas aventuras, muchas nuevas amistades y personas grandes se
pusieron en mi camino. Tuve la gran dicha de pasear por la Universidad de mis
sueños, viajar al estado en el que en muchas ocasiones he dicho que será mi
hogar. Di mi gran aventura sola, sin personas allegadas a mí, sin mi familia y sin
duda algunas las extrañe pero aprendí. ¡Sobreviví a un aeropuerto sola! Y sí,
para muchas personas no es la gran cosa pero era mi primera vez y para mí si
fue una extraña y grandiosa situación. Llore menos que el año pasado, me estresé
mas y me enfrente con muchas
responsabilidades pero sonreí mucho y me alegre mucho al final. Aprendí mucho de mis errores y también me
alegre de cometerlos porque eso me hace ser quien soy hoy día. Personas que jamás
pensé que fueran a ser mi soporte lo fueron, siempre recibí una llamada que se
encargaba de decirme “no estás sola”.
Recibí
un gran demostración de cariño de enemistades, pero las más que me importaron
fueron las de mis amistades y familia y son las que valen la pena hoy y
siempre. Este año, como todos los demás agradezco a mis héroes anónimos y sobre
todo a Dios por todo lo que me dio y me quito. Y sí, siguen siendo 365 días de
enseñanza, 8,760 horas y 525,600 minutos y en solo segundos la vida te puede
cambiar. Muchos capítulos cerrados y muchos más por comenzar. Ahora me queda
disfrutar otra vez las 34 a 74 millones de palpitaciones del año. A disfrutar
de la nueva integrante de la familia que pronto nacerá, y a disfrutar de las
nuevas aventuras que están por comenzar. ¡Agradecida y satisfecha por mi 2012!
Susane López ©
30-dic-12

