domingo, 30 de diciembre de 2012

2012



Llevo semanas tratando de pensar cómo sería mi reflexión de este año. La pasada fue bastante esperanzadora a pesar de las situaciones a las que me enfrenté el pasado año. 365 días pasaron y 365 días de nuevas oportunidades ya están a la vuelta de la esquina. Sin duda alguna en general este fue un buen año. Muchas oportunidades, muchas aventuras, muchas nuevas amistades y personas grandes se pusieron en mi camino. Tuve la gran dicha de pasear por la Universidad de mis sueños, viajar al estado en el que en muchas ocasiones he dicho que será mi hogar. Di mi gran aventura sola, sin personas allegadas a mí, sin mi familia y sin duda algunas las extrañe pero aprendí. ¡Sobreviví a un aeropuerto sola! Y sí, para muchas personas no es la gran cosa pero era mi primera vez y para mí si fue una extraña y grandiosa situación. Llore menos que el año pasado, me estresé mas y me enfrente  con muchas responsabilidades pero sonreí mucho y me alegre mucho al final.  Aprendí mucho de mis errores y también me alegre de cometerlos porque eso me hace ser quien soy hoy día. Personas que jamás pensé que fueran a ser mi soporte lo fueron, siempre recibí una llamada que se encargaba de decirme “no estás sola”.  
Recibí un gran demostración de cariño de enemistades, pero las más que me importaron fueron las de mis amistades y familia y son las que valen la pena hoy y siempre. Este año, como todos los demás agradezco a mis héroes anónimos y sobre todo a Dios por todo lo que me dio y me quito. Y sí, siguen siendo 365 días de enseñanza, 8,760 horas y 525,600 minutos y en solo segundos la vida te puede cambiar. Muchos capítulos cerrados y muchos más por comenzar. Ahora me queda disfrutar otra vez las 34 a 74 millones de palpitaciones del año. A disfrutar de la nueva integrante de la familia que pronto nacerá, y a disfrutar de las nuevas aventuras que están por comenzar. ¡Agradecida y satisfecha por mi 2012!

Susane López ©
30-dic-12

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Déjate querer...



La gente esta tan fusionada con la rutina, con lo material y con lo efímero que ya nadie se fija en los sentimientos de los demás. Ya a nadie le importa si tienes un corazón noble o no, todos se proyectan sin percatarse que no somos iguales. Todavía hay gente dispuesta a sentir, a fusionarse con lo hermoso que nadie quiere ver, a dejarse tocar el alma aunque eso implique la posibilidad de sufrir. Porque la vida siempre será un reto, la vida siempre consistirá en arriesgarse a ganar o perder, y puede que el miedo a sufrir te paralice por un momento pero no se puede permitir el que te paralice para siempre.  Rétate a ti mismo a permitirte sentir, a dejar que te den amor y a brindarlo. De este modo podrás decir que has vivido.

Susane López©