2011
Doce meses que parecen poco, incluso a veces se van y ni cuenta te has dado pero sigue siendo tiempo que solo se queda en recuerdos del pasado. Son 365 días de enseñanza, 8,760 horas y 525,600 minutos y en solo segundos la vida puede cambiar. Siempre al finalizar 31 de diciembre se despide un año y se recibe uno nuevo. Es ahí donde muchos cierran un ciclo de su vida para prepararse para uno nuevo, siempre se desea que sea prospero y mejor que el anterior aunque no todos los años en la vida de una persona mejoran mientras pasan los años. Pueden haber años buenos y pueden haber años malos he ahí la diferencia entre cada persona. También la diferencia entre las expectativas que cada persona cuenta en su ideal. Recuerdo que mi 2011 no comenzó nada bien y sus primeros meses fueron de altas y bajas a nivel de mi vida. Sin tan siquiera imaginarme que iba hacer tan drástico y tan emotivo. Tuve alegrías, corajes, ilusiones, afecciones intensas y tristezas como suele pasarle a todo el mundo pero hubo cambios de los que nunca se suele estar preparado. Me encontré con realidades que hasta hace varios meses logre comprender, me enfrente con la dura realidad de que algo andaba mal, pude ver como planes futuros se desboronaban ante mis ojos. Planes que como todos en esta vida deseamos con ansias cumplir, esos planes que acarrean inspiración, pasión e ilusión. Intentaba aferrarme a ese deseo infinito con esperanza, pero me encontraba luchando contra una fuerza inevitable llamada destino. Cuando esta fuerza llega a nuestra vida bruscamente, se agotan las fuerzas y estas te cambian los planes que deseabas con tantas ansias. Irradia un inmenso coraje y la pregunta infinita del por qué. En mis 365 días del 2011 tuve pérdidas, dolor, traiciones, desilusión, coraje y lágrimas infinitas de las que creía que me seguirían por mucho tiempo. Llegue a estar al borde del abismo de ese que dicen que nadie sale. Y llegue a tocar la profundidad de esa que a nadie le gusta. Pero no todo fue malo cuando comenzó el 2011 entro a mi vida el desbalance, para darle paso al sentido común de que habían que hacer arreglos. Estas dos eran sigilosas pero determinadas estas hicieron que viera la luz al final del túnel. Pude entender que perdí muchas cosas, pero recupere otras y mas importantes, pude descubrir esas delicadas vidas que siempre estuvieron al pendiente de mi de una forma u otra. Cuando decidí dar el último paso tenía miedo, pero sentía que era lo correcto. Por mi propio bien y por lo único que debía hacer ese cambio era por mí y por lograr encontrar ese balance que estaba perdido donde me encontraba. Mi vida tomo un rumbo… unos de mis deseos mas anhelados uno al que arrinconé en una esquina y no lo ayudaba a crecer. Lo desempolve y con fuerzas lo tome y le jure enfocarme solo en el. A fin de este año mi mayor aprendizaje fue el de que lo más importante en esta vida es respirar. Los problemas caducan y los días siguen pasando se completa un ciclo el 31 de diciembre pero dentro de ese han ocurrido muchos más. La vida te puede dejar sin aliento en segundos y hay seres que te cambian por completo. Pero esto es una continúa sucesión de eventos, una película la cual no se sabe cuando acabara y por eso hay que disfrutarla, valorarla y amarla incondicionalmente. Jamás separarse de sus deseos y metas y luchar día a día por ver llegar ese deseo. Aceptar los retos de la vida, aceptar cuando llega el sentido común y comenzar a ver cosas nuevas. Y disfrutar al máximo las 34 a 74 millones de palpitaciones que tienes al año. Porque la vida es demasiado corta y siempre uno espera más… más de las personas, más de los momentos y más de la felicidad que crees perdida. Cada segundo ocurre un nuevo motivo para sonreír y tener felicidad. En general mi 2011 fue el peor de todos pero al mismo tiempo uno muy emotivo en que aprendí, comprendí y me decidí.
Escrito: Susane López©

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